Centro de estudios mexicanos y centroamericanos

  • "La mierda tiene sus historias. Son muchas, sin duda. Una de estas his-torias perteneciô a las formas de actuary pensar de hombres que vivieron en Mesoamérica junto a los lagos, dentro de ellos, rodeados por conos apa-gados de volcanes, respirando el aire delgado que beben las dguilas. De su dios radiante recibieron el nombre de mexicas. " Hace unos cuantos anos, un gran pintor mexicano le propuso a un re-conocido antropologo, estudiar juntos la cuestion del excremento en la cultura amerindia de su pais. De este encuentro, surgieron imâgenes impresionantes y una (vieja) historia de la mierda hecha a partir de cien-tos de historias dispersas por aquf y por alla en la literatura prehispânica, en las cronicas espanolas del siglo XVI, en la literatura de la Colonia, en el folklore, en los datos etnogrâficos, en los tratados médicos... El lector, sorprendido desde el principio al ver una materia tal emba-rrada a lo largo de la pagina, descubre una erudiciôn vasta, poco antes de aprender una leccion inigualable. La mierda, el excremento, el des-echo se encuentran en el fundamento de las representaciones corporales, pero también de ciertas concepciones del cosmos. Ningûn campo de la actividad humana escapa finalmente al contacto de esta sustancia vil.

  • Antología de 23 artículos del antropólogo alemán Preuss, que tienen como referente la etnografía durante su expedición al Nayarit y cuyos temas se distribuyeron en cuatro partes: preámbulo, informes de campo, artículos museográficos, etnográficos y etnológicos y ensayos etnohistóricos y etnoarqueológicos.

  • La noche es, sin duda, alguna uno de los temas más prometedores de la antropología del nuevo milenio sobre el cual se implanta desde ahora una pléyade de coloquios, tesis e investigaciones de campo. Si la noche fue por largo tiempo el punto ciego de nuestra disciplina es porque la mirada, los hábitos y la experiencia del Occidente sobre esta otra mitad de nuestra existencia parecía racional y universal, mientras que aquellos de los Otros, exóticos del espacio y del tiempo, no solamente parecían sorprendentes e incomprensibles, sino además locamente irracionales. De hecho, tenemos el hábito de pensar y de vivir un cierto número de alternancias que nos parecen evidentes o naturales: claridad diurna/oscuridad nocturna, vigilia/sueño, actividad/descanso, seguridad/peligro. Nos es difícil convencernos de que otras sociedades no las conciban así y no las vivan del mismo modo. Las fronteras entre estos fenómenos impuestos, percibidos, vividos, comunes a los humanos, constituyen precisamente el campo de las culturas que crean, modifican, dedican un espacio intermedio propicio al despliegue y al imaginario de las reglas del consciente y de las pulsiones del inconsciente. A pesar de que han concedido un crédito constante a los eventos excepcionales que apuntalan el tiempo nocturno, tales como los rituales de iniciación, de hechicería, las sesiones chamánicas, los velorios fúnebres o el culto a los ancestros, los etnólogos no habían dado hasta la época reciente una suficiente atención a las prácticas del cotidiano nocturno, a las rutinas del tiempo consagrado o robado al sueño. Desde ahora, incumbe pintar la infinita diversidad de las maneras de tratar la noche y la complejidad de los modos de actuar, de trabajar, de defenderse, de distraerse, todo el campo de los posibles que le es aferente, y que el concepto de nocturnidad permite abordar para expresar que la noche no es el reverso del día sino otro continente con sus propias dificultades, alumbradas por modelos cognitivos y visiones de mundo inconmensurables. En la colección de ensayos presente en esta obra se da a entender estos resplandores de la vida nocturna, desde los mundos prehispánicos hasta nuestros espacios urbanos contemporáneos, desde Papúa hasta la Italia de la Mafia, de la Amazonia de los chamanes al Árctico sumergido en la larga noche polar de seis meses. Y, finalmente, aparecerá que la noche de los antropólogos puede ser tan rica de sentido como lo ha sido a lo largo de los siglos para los escritores, artistas y músicos, quienes tal como lo expresa Rilke, "creen en las noches".

  • Si bien los valores occidentales se han generalizado a escala mundial, muchas culturas, como la de los nahuas de México, han logrado mantenerse vivas gracias a la preservación de la lengua materna, ya que, como señala la autora de este volumen, en ella se elabora nuestro pensamiento. Para entender la cultura nahua y dilucidar de qué modo asimiló el pensamiento occidental cristiano, Sybille de Pury-Toumi realiza un estudio detallado del sistema léxico y etimológico de la lengua vernácula, así como de la tradición oral, que ha sido su terreno de expresión privilegiado.

  • Los misioneros españoles fueron fascinados por los sacrificios humanos practicados por los pueblos del México antiguo. Enfantizando los aspectos sangrientos de las ceremonias, consideraron los sacrificios independientemente de los rituales a los cuales pertenecían. Este libro propone una nueva metodología para estudiar el sacrificio en relacíon con el ritual, puesta a prueba con el análisis de un tipo específico de ritual -el depósito ritual-, el cual atravesó los siglos desde los principios de nuestra era hasta nuestros días en el área cultural mesoamericana. Este ritual consiste en depositar en el suelo varios objetos ceremoniales cuidadosamente contados, en niveles verticales sucesivos coronados por un ser sacrificado. ¿Qué significan los depósitos rituales?, ¿un conjunto de números? La presente obra contesta a estas preguntas a partir del estudio de los depósitos rituales realizados en la actualidad por los indígenas tlapanecos del estado de Guerrero, México; luego aplicados a otros casos antiguos y recientes, los principios del análisis muestran su validez general.

  • Las inundaciones, sequías, granizadas y otros fenómenos meteorológicos siempre han tenido una carga simbólica entre los habitantes de México. Los ritos asociados al clima perviven en todo el territorio, por ejemplo, detrás de fiestas católicas como la de San Isidro o la famosa celebración del Día de la Santa Cruz, que crean un vínculo con el pasado indígena, cuando el hombre y el medio ambiente formaban parte de un mismo sistema. Los pueblos mesoamericanos observaban los cambios estacionales, los registraban y veneraban con rituales que tenían el doble valor de pedir y agradecer por la lluvia o el aire. Su itinerario seguía un sofisticado calendario, donde se asociaban la agricultura, la astronomía y las concepciones religiosas. Para muchos indígenas mexicanos aún hoy pueden observarse varios tipos de lluvias y aires, asociados a cada ciclo o temporada. A su vez, hay en las comunidades campesinas individuos privilegiados con el poder de actuar sobre el clima e invocar a las fuerzas de la naturaleza para salvar las cosechas. ¿Cuál es el origen de estas costumbres? ¿Por qué se les atribuye un papel preponderante? Este libro explora las diversas facetas de la relación entre las sociedades pasadas y presentes de México con el clima, entre los indígenas y mestizos, en poblaciones rurales o urbanas. Los artículos recogen un conjunto de conocimientos y prácticas en constante adaptación al contexto social y ambiental. Con enfoques desde la arqueología o la antropología, hasta la psicología y la geografía, Aires y lluvias es también una obra sobre el deterioro ambiental y la amenaza creciente de los fenómenos naturales, así como un intento por rescatar y comprender la convivencia entre los seres humanos y su medio ambiente.

  • ¿Cómo surgieron las comunidades teenek o huastecas que conocemos hoy en día en los alrededores de Tantoyuca, al norte del estado de Veracruz? ¿Desde cuando están allí? ¿Quiénes son los miembros de estas comunidades y qué es lo que los relaciona entre ellos? Este libro intenta contestar a estas preguntas a través de una descripción breve de los orígenes prehispánicos de la población huaxteca en los alrededores de Tantoyuca y un análisis del proceso de las reorganizaciones y adaptaciones indígenas locales, a nivel social y agrario, desde el principio de la época virreinal hasta la época post-revolucionaria. A lo largo del libro, se muestra, y eso es la idea central de esta obra, que a pesar de las transformaciones profundas que sufrieron los indígenas huastecos, ellos se reorganizaron en cada época, según las coyunturas, en entidades separadas que les dieron finalmente la continuidad étnica conocida hasta hoy en día.

  • Tras el levantamiento zapatista en el vecino estado de Chiapas el gobierno de Oaxaca impulsó reformas legales e institucionales en materia de derechos indígenas, una de las cuales fue el reconocimiento de los "usos y costumbres" en materia electoral. Las normas y prácticas comunitarias de nombramiento de las autoridades municipales fueron incorporadas a la legislación electoral en 1995, reforma que creó una nueva frontera normativa y simbólica entre una mayoría de municipios en los cuales los partidos políticos no intervienen directamente en el proceso electoral y aquellos donde las elecciones pasan por la competencia abierta entre candidatos registrados por los partidos. Este libro analiza las razones que han conducido al gobierno a reconocer lo que hasta esa fecha había quedado en la informalidad; también analiza los efectos políticos de dicho reconocimiento en los municipios de Oaxaca, durante una década de aplicación de esa atípica legislación electoral. El autor muestra cómo, lejos de garantizar la reproducción de un sistema de dominación regional articulado en torno al PRI, el reconocimiento de los usos y costumbres ha acelerado la crisis de los mecanismos tradicionales de mediación y de representación política. La transición oaxaqueña es interpretada en toda su complejidad y ambigüedad: la permanencia - e incluso la profundiza-ción- de lógicas clientelares y caciquiles coexiste con la eclosión de espacios locales de deliberación democrática.

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