Institut français d`études andines

  • Este libro estudia cómo se produjo la conversión de las poblaciones andinas al catolicismo desde un punto de vista específico: los cambios en las actitudes frente a la muerte. Se trata de una investigación sobre por qué se producen transformaciones concretas en el ámbito de lo religioso; cómo y por qué un número significativo de miembros de una sociedad, o la sociedad en su conjunto, modifica su visión y especialmente sus actitudes frente a lo sagrado, al punto que estos cambios conciernen no solamente a ideas y creencias sobre, por ejemplo, el origen y funcionamiento del mundo, sino también afectan la manera como se relacionan con sus semejantes o como disponen de los restos de sus muertos. Los habitantes de los Andes en el siglo XVI no tuvieron la opción de elegir sobre su adhesión al cristianismo. Por una serie de vías, hombres y mujeres de toda condición fueron conminados a recibir el bautismo y a cumplir con una serie de exigencias que ello conllevaba, varias de las cuales son materia de este libro. Algunas décadas después, la difusión del catolicismo en los Andes era amplia y efectiva y, pese a las opiniones en contrario de observadores y estudiosos, había permeado profundamente las vidas de sus pobladores, transformándolas definitivamente.

  • Los trabajos reunidos aquí pretenden destacar la complejidad de la relación entre las culturas indígenas locales y los múltiples aspectos de la fe cristiana, y ofrecer nuevos paradigmas para los estudios en religión, historia y antropología. La multiplicidad de las formas de interacción entre quienes propagaron la religión católica y aquellos que la recibieron nos obliga a repensar la visión monolítica de la catequización o conversión de la América española como una enculturación masiva impuesta. También tendremos que descartar la idea simplista de una religión andina nacida de la combinación inadvertida de elementos europeos y andinos. Como lo dejan muy en claro las contribuciones de este libro, la realidad es al mismo tiempo más complicada y por ende más interesante.

  • Los primeros evangelizadores de los Andes no tardaron en descubrir que el principal obstáculo a su misión era la presencia del demonio que los indios adoraban bajo la forma de ídolos o de manifestaciones de la naturaleza como el sol, la luna, las estrellas. Sin embargo, beneficiaron de un instrumento ideal para luchar contra este enemigo: la existencia de una "lengua general" el quechua que llamaban del "inga" que les permitía predicar, en un lenguaje comprensible a la mayoría, la refutación de las idolatrías. "¿Has visto al perro que, tirándole una piedra, deja de morder a quien se la tira y muerde la piedra? Pues, así haces tú cuando adoras al sol que no sabe lo que haces. ¿Piensas tú que, porque es tan grande y tan resplandeciente el sol, que por eso es Dios? Es cosa de risa; tú indio miserable, eres mejor y de más estima que el sol porque tienes alma y sientes y hablas y conoces a Dios. El sol no siente ni habla ni conoce más de que es una hacha grande que puso Dios allí para alumbrar este mundo. Pues la luna y las estrellas menos son que el sol y no hacen sino dar vueltas sin descansar como Dios los manda, pues las puso para adornar el cielo y para producir frutos en la tierra, mas la luna y las estrellas no sienten ni hablan ni responden ni se curan de lo que les dice ni se les da nada por lo que les ofreces." III Concilio Límense 1583: Tercero Catecismo y exposición de la Doctrina Cristiana por sermones (Los Reyes, 1585) "Todas las cosas que quiso, hizo el Señor en el cielo y en la tierra, en la mar y en todos los abismos. Y las nubes crecen y se aumentan con el rocío y la lluvia. Primeramente hizo los once cielos, el uno solo fijo y todos los demás, que siempre se mueven con sus astros y sus estrellas. El ardiente sol y la luna resplandeciente, el lucero y todas las estrellas rutilantes las esmalta en el campo azul del cielo Dios, hacedor de todas las cosas." Fray Luis Jerónimo de Oré. Símbolo Católico Indiano (Lima, 1598)

  • La construcción de imágenes divinas tuvo un punto de partida importante en los seres que rodearon al hombre en el principio de los tiempos. De todos ellos, los animales, con atributos imposibles de rivalizar, ofrecieron la posibilidad de construir las formas que soñaron nuestros antepasados. Nadie podía volar como el cóndor, desplazarse y atacar con la elegancia de un puma o aparecer súbitamente como la serpiente. Son éstos y otros miembros de la fauna andina los que encendieron la imaginación del misterioso redactor del Manuscrito de Huarochirí. Este documento, "pequeña biblia regional" como lo llamó Arguedas, sigue siendo el único texto sagrado, conservado en quechua, que relata la saga de los dioses, animales y los hombres antes de la llegada de los europeos. Que así sea, no debe sorprendernos, otros libros sacros como Gilgamesch, el Génesis o el Popol Vuh, glorificaron también a la fauna que poblaba los paisajes conocidos. De la misma forma, la construcción de la divinidad sumaba atributos observados en la naturaleza, para encontrar en su totalidad la imagen del dios que se buscaba. Este libro recoge el panteón andino que acompañó las aventuras de la humanidad en el amanecer de la vida, que transcurrió entre la montaña de Pariacaca y las aguas que bordean el santuario de Pachacamac.

  • Del paganismo a la santidad (1532-1750) rescata del olvido la larga lucha de los indígenaspara ser reconocidos como cristianos y permite superar la idea de que resistieron a ladominación aferrándose a la inmovilidad. El poder colonial se justificaba por su misión evangelizadora que sólo podía convertir entarea permanente negando los cambios. Hizo del nombre indio una categoría jurídica quele garantizaba tributo, mano de obra y la ilusión de una comunidad recluida en un compartimento estanco. Desde hace cuarenta años, un sector de las ciencias sociales, buscando rescatar el papel de la población nativa como agente histórico, ha hecho paradójicamente suyas las polarizaciones de la ideología colonial. Como una invitación urgente a cuestionar esos esencialismos y a repensar los orígenes delas identidades en el Perú de hoy, he aquí algunas de las múltiples propuestas y ejemplos desafiantes que este libro le ofrece al lector: la influencia de los catecismos sobre el Taki onqoy y el mito de Inkarrí predicado en quechua por un extirpador de idolatrías, un dios antiguo que se encarna en figuras de corte renacentista y la destrucción de imágenes cristianas por visitadores eclesiásticos, Cristo coronado con la mascapaycha por los jesuítas y una mulata que libra al inca del infierno bautizándolo, la creación colonial de las categorías cosmológicas andinas y españoles ofreciendo sacrificios a las huacas, la voluntad indígena por reproducir la liturgia católica y la frustrada canonización de un santo indio. Conocer la complejidad, el dinamismo y las contradicciones de los procesos culturales de laformación del Perú moderno, impedirá que se siga hablando de una sociedad escindida sin comunicación entre sus partes, de sincretismos que ocultarían creencias inalteradas o de mestizajes homogenizadores

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