Institut français d`études andines

  • Durante los siglos XVI y XVII, gran parte de la Real Audiencia de Quito es un territorio de frontera. En la mitad septentrional, la autoridad de los funcionarios coloniales se limita a los valles se­rranos y solo en algunas ocasiones se extiende hacia el territorio situado en los contrafuertes andinos. Aunque la población de Qui­to no se encuentra directamente amenazada por los indígenas hostiles, a uno y otro lado de la ciudad, tanto al este como al oeste, es posible encontrar, apenas a un par de jornadas, grupos indíge­nas hostiles, denominados "indios de guerra" en los documentos administrativos coloniales. Esta situación se debe, en buena me­dida, a la ausencia de poblaciones hispanas estables. Ni al este de los Andes, en la cuenca amazónica, ni al oeste de la cordillera, en las tierras bajas que llevan hasta el océano Pacífico, los asenta­mientos hispanos fundados durante la primera fase de la Con­quista logran consolidarse. Un creciente número de trabajos ha incidido en los últimos años en esta situación. En su mayor parte, se trata de estudios realizados desde la perspectiva indígena, esto es, centrados en las poblaciones nativas y sus transformaciones como resultado de la presión hispano-criolla sobre el territorio. Tras el agotamiento de la historia institucional, las actitudes hispano-criollas ante esta situación fronteriza han llamado mucho menos la atención de los investigadores. El presente trabajo plantea retomar el estudio de esta cuestión.

  • Esta obra estudia las razones fundamentales que provocaron el fracaso del proyecto misional franciscano en los poblados guarayos dado que en el momento de la secularización (1938-1939), los Guarayo habitantes de Ascensión, Nuestra Señora de los Ángeles de Urubichá, San Francisco de Yotaú, Santa Cruz de Yaguarú y San Pablo, no sólo permanecían al margen de la bolivianidad, sino que como consecuencia de la desaparición de la «tutela» ejercida hasta entonces por los misioneros, vieron cómo, progresivamente, parte de sus territorios pasaban a terceros - Estado y particulares - y, ellos mismos, se veian incorporados como mano de obra a las empresas agropecuarias de los grupos blanco-mestizos. Una lectura atenta de las fuentes franciscanas permitió intuir que parte de dicho fracaso fue consecuencia de un proyecto específico impulsado por los religiosos franciscanos en un determinado contexto histórico (fines del siglo XIX) en el cual la «incorporación» de los indígenas a la nacionalidad implicaba no sólo la desaparición de los Guarayo como grupo étnico-cultural, sino también, dejar a los indígenas al libre arbitrio de las élites económicas y, por ende, favorecer la sobreexplotación de aquéllos que podía llevar incluso a la desaparición física de los mismos por unos grupos que pretendieron hacer de los Indígenas mano de obra bajo su control y, en determinadas coyunturas como la de la época cauchera, quasi esclava. Este proyecto misional se plasmó en la llamada república guaraya que, inspirándose en la república indígena cerrada al exterior proyectada por los jesuítas en sus misiones coloniales, pasó por la «recreación» o reelaboración de la identidad guaraya, de la que se conservarían una serie de elementos autóctonos, y a la que se incorporarían diversos elementos procedentes de la cosmovisión e ideología católica. Sin embargo, el fracaso del proyecto misional en incorporar a los indígenas a la bolivianidad fue consecuencia, también y en última instancia, de las características del régimen misional imperante desde la temprana conquista y reducción de los Guarayo (década de 1840) hasta la secularización de los poblados (1938-1939). Tratar de responder al interrogante inicial en torno a las razones del fracaso franciscano en lograr la completa socialización de los Guarayo pasa por señalar los aspectos fundamentales del grupo étnico-cultural previamente a su reducción, estudiar las características que presentó la conquista y reducción de dicha población ya en su aspecto teórico como en la praxis misional, y tratar de relevar los aspectos más significativos de los religiosos mediadores culturales por excelencia que misionaron en la región. La diversidad de fuentes escritas, estadísticas, planos urbanísticos de los poblados y fotografías históricas han constituido material fundamental para la Investigación.

  • Educar a las elites indígenas en la fe católica pareció ser, desde el principo de la Conquista, la mejor manera de evangelizar a los vendicos. El virrey Toledo fue el primero, en el Perú, en querer instituir colegios reales específicamente destinados a hijos de caciques. Sin embargo, hubo que esperar la segunda década del siglo XVII para que se concretara este proyecto, en el Cercado de Lima y en el Cusco. El propósito de este libro es aclarar las razones de esta demora, las etapas y obstáculos que conocieron los dos colegios en su fundación, en su financiación, en su administración por la Compañia de Jesús hasta 1767, y después, hasta su extinción definitiva con la Independencia. La historia de esta institución, emblemática de la política colonial para con las elites nativas pone de realce las diferencias entre los dos colegios, fundados sin embargo, según los mismos principios y la mismas constituciones. La supremacía de los jesuitas en materia de educaciónes, su influencia en la sociedad colonial, su postura para con los caciques en general y los descendientes de los incas en le Cusco, explican en parte esta diferencias hasta ahora desconocidas.

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