• Dans une société où la surveillance de tous, sous l'oeil vigilant de la police, est l'affaire de chacun, le chimiste Leo Kall met au point un sérum de vérité qui offre à l'État Mondial l'outil de contrôle total qui lui manquait.
    En privant l'individu de son dernier jardin secret, la Kallocaïne permet de débusquer les rêves de liberté que continuent d'entretenir de rares citoyens. Elle permettra également à son inventeur de surmonter, au prix d'un viol psychique, une crise personnelle qui lui fera remettre en cause nombre de ses certitudes.

    Et si la mystérieuse cité fondée sur la confiance à laquelle aspirent les derniers résistants n'était pas qu'un rêve ?

  • Texte intégral révisé suivi d'une biographie de Karin Boye. Dernier roman et testament spirituel de Karin Boye avant son suicide en 1941, ce chef-d'oeuvre est le reflet terrifiant d'une symbiose réussie entre ses expériences personnelles et ses angoisses sur la situation du monde. À sa vie privée tourmentée (questionnement métaphysique, découverte de sa différence sexuelle, échec de son mariage, cure psychanalytique,...), s'ajoutent en effet son intuition des périls stalinien et nazi. La gravité de la situation lui inspire, sous couvert de cette dystopie, une critique radicale des régimes totalitaires dans la veine de "Nous autres" d'Eugène Zamiatine, du "Meilleur des mondes" d'Aldous Huxley et du "1984" de George Orwell. L'action se situe dans la ville souterraine d'un État policier imaginaire. Surveillés en permanence par des yeux électroniques et des micros, les citoyens sont privés de toute intimité et vivent dans la peur et la suspicion. Le héros, Léo Kall chimiste jusqu'alors partisan loyal et soumis au régime, fier d'avoir mis au point un sérum de vérité, la kallocaïne, refuse d'abord d'admettre que son invention va ainsi ravir aux hommes leur dernier espace de liberté, puis va se laisser peu à peu gagner par le doute. Il est troublé par les expérimentations menées sur des cobayes humains, dont son épouse, et plus encore lorsqu'il voit la police s'emparer de sa découverte pour débusquer et punir les délits de pensée. Bientôt il obéit à sa voix intérieure qui lui commande d'aller rejoindre les combattants de la liberté. Ultime sursaut d'une poétesse désespérée assoiffée de pureté et d'harmonie qui refuse de céder au découragement, ce roman intense, superbe par son engagement éthique et son intuition visionnaire d'un totalitarisme toujours en germe dans l'Etat, témoigne d'un engagement moral et intellectuel poignant à l'une des époques les plus sombres de l'humanité.

  • Kallocaína

    Karin Boye

    ¿Qué occurre cuando la ciencia escapa al control de los hombres?
    Kallocaína es el nombre del suero de la verdad que el científico Leo Kall ha inventado para garantizar al Estado seguridad y estabilidad, pero la verdad se escapa a la instrumentalización y sus efectos son demoledores: el protagonista asiste horrorizado al surgir gradual de una conciencia individual y autónoma con la que intenta luchar.
    Escrita en 1940, Kallocaína es una novela antiutópica, en la línea de 1984 de Orwell que se publicó unos años más tarde, inspirada en el apogeo del nacionalsocialismo en Alemania. Con la serie de novelas antiutópicas que vieron la luz en la segunda mitad del siglo XX, comparte la visión pesimista de un futuro totalitario y deshumanizado, pero lo que hace de Kallocaína algo único en su género es la concepción de la dictadura como algo inherente a la conciencia individual. Karin Boye describe con lucidez un futuro gris, dominado por un Estado policial que llega a invadir la esfera privada de los ciudadanos suprimiendo toda forma de libertad. Los hombres se han convertido en máquinas cuya función principal es reproducirse, obedecer y no sentir.
    Una novela distópica sobre los riesgos de la ciencia y los aspectos más oscuros del ser humano
    SOBRE LA AUTORA
    Karin Boye (1900-1941) una de las personalidades más sensibles e innovadoras de la literatura escandinava de la primera mitad del siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial se une al movimiento pacifista Clarté y viaja por Europa, viviendo las inquietudes de su tiempo: visita la Unión Soviética de Stalin en 1928, la Alemania nazi de Hitler en 1932 y en 1938 la tan anhelada Grecia. Figura compleja y en continua lucha entre el compromiso político y social, el rigor moral y la necesidad de dejarse llevar por sus instintos más naturales, Karin Boye acabará suicidándose el 23 de abril de 1941, día en que los nazifascistas invaden Grecia.
    Aparte de numerosas antologías poéticas, escribió cinco novelas de las que Kallocaína es la más conocida.
    EXTRACTO
    Muchos hallarán absurdo el libro que me dispongo a escribir -si es que me atreviera a pensar que serán «muchos» quienes lo lean-, puesto que abordo el trabajo por iniciativa propia, sin obedecer órdenes de nadie, y, aun así, no tengo del todo claro cuál es la intención. Quiero y debo, eso es todo. Con frecuencia cada vez más inexorable preguntan por las intenciones y el método de lo que se hace y se dice, de modo que no quede ni una sola palabra al azar, pero el autor de este libro se ha visto forzado a tomar el camino contrario, hacia lo sin sentido. Pues, aunque los años que llevo aquí como prisionero y como químico -serán más de veinte, calculo- han sido años de sobra llenos de trabajo y de premuras, existe algo que, sin duda, opina que no es suficiente, algo que me ha ido guiando y que me ha descubierto otro trabajo, uno que yo no tenía la menor posibilidad de descubrir, a pesar de tener en ello un interés profundo y doloroso. Ese trabajo estará cumplido cuando haya terminado el libro. Ni que decir tiene, soy consciente de lo ofensivos que mis polémicos escritos deben de resultarle al pensamiento racional y pragmático y, aun así, escribo.

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